AL VOLANTE


Viaje de exploración al antiguo Autódromo de Barcelona

Uno de los espectaculares peraltes
Uno de los espectaculares peraltes

Tal como habíamos planeado mi amable ordenador de bordo y yo, un domingo de marzo realizamos un viaje en misión de exploración, en exclusiva para "Al Volante", hacia las ruinas del antiguo autódromo de Barcelona, a través de las carreteras escarpadas de la provincia.

A pesar de que es posible viajar a través de túneles de peaje y autopistas que hacen que el viaje sea más cómodo y rápido, preferí hacerlo por la carretera original, aprovechando el fantástico tiempo soleado y la temperatura veraniega poco habitual en esta época del año, lo que me permitió viajar con mi Porsche 996 Carrera 4 Cabriolet descubierto, disfrutando del paisaje y del sol, mientras sonaba en el CD la música de los "Beach Boys", que me traía magníficos recuerdos y buenas vibraciones de hace algunos años.

Porsche 996 Carrera 4 Cabriolet ante las antiguas tribunas
Porsche 996 Carrera 4 Cabriolet ante las antiguas tribunas

El trazado de las curvas en las carreteras nacionales, aunque ha sido mejorado con el tiempo, sigue siendo muy sinuoso y, cuando hay tráfico, es prácticamente imposible adelantar en todo el trayecto a los vehículos mas lentos. La carretera describe el mismo itinerario que recorren los vetustos automóviles en los clásicos Rallys de Coches Antiguos que se organizan en Barcelona. Ciertos tramos son peligrosos y las antiguas barreras de protección son insuficientes, por lo que no pocos vehículos y sus conductores poco hábiles o imprudentes han terminado sus días en el fondo de los barrancos o en un profundo acantilado marino.

Durante mi viaje coincidí, tanto por la costa, como en carreteras del interior, con varios cabrios, Ferrari, Mercedes, Audi, Boxster, BMW, Mazda y Corvette, que ansiosos por aprovechar el día soleado también habían quitado sus capotas y habían salido a pasear. Cerca de mi destino pude observar varios coches aparcados con las siglas GB en la matrícula, pues en esta zona los ciudadanos británicos forman una colonia importante.

Casa de payés
Casa de payés

La circulación era muy intensa y, siguiendo las instrucciones recibidas por mis informadores, pude llegar a las proximidades del circuito, que se encuentra en una propiedad particular, cuyos dueños prefieren mantener su intimidad familiar y evitar visitas inesperadas. Los lindes de la propiedad están delimitados por una carretera comarcal y por un arroyo seco que la separa del autódromo. Las antiguas tribunas y la casa de payés pueden adivinarse al llegar cerca del arroyo y al fondo pueden observarse unos silos que invaden parte de la zona de tribunas. Actualmente, las columnas que la sostienen han sido cerradas con obra y el recinto se está utilizando como fábrica o almacén. Las gradas han sido sustituidas por planchas de uralita que sirven de techo a estas instalaciones.

Vista posterior de las antiguas tribunas
Vista posterior de las antiguas tribunas

Por algunas fotos de época a las que he tenido acceso, y que fueron publicadas en el magnífico libro titulado "Vida efímera de una gran obra", de Antoni Mirabent i Muntané, pude reconocer que la estructura externa de la casa de payés con una característica torre alta estaba prácticamente intacta, pero con el paso del tiempo han nacido más árboles y ahora el bosquecillo es más frondoso.

Para acceder a la entrada principal del antiguo autódromo, donde están situadas las tribunas, hay que vadear el arroyo. Una vez salvada esta dificultad, un letrero de "Prohibido el paso - Propiedad particular" recuerda al viajero que no debe proseguir sin permiso, formalidad que había previsto con anterioridad, como también solicité previamente permiso para tomar las fotos que ilustran este reportaje. Al visitante curioso advertiré de la presencia de perros, que no toleran cualquier intrusión.

Entré a pie en las ruinas del autódromo, cámara en mano, accediendo a la recta de tribunas, donde los propietarios han colocado estratégicamente obstáculos tales como rastrojos y troncos de árboles a ambos lados de la pista, antes de llegar a la entrada de los espectaculares peraltes, con el fin de evitar la circulación de vehículos por la calzada.

Estado actual del firme
Estado actual del firme

La superficie de asfalto u hormigón, aunque invadida por la hierba, está aparentemente en buen estado. Frente a las gradas de las tribunas hay ahora un pequeño huerto con árboles que obstruirían la visión de unos hipotéticos futuros espectadores.

Es evidente que en el estado actual del circuito no se puede rodar con el Porsche 996 Carrera 4, ni tomar unas fotos del coche posando en los increíbles peraltes de fuerte inclinación, que fueron construidos aprovechando la irregular orografía del terreno, que sin duda proporcionaban espectacularidad, aunque las condiciones de seguridad eran precarias, a las carreras que tuvieron lugar en los años veinte.

Las curvas permitían una velocidad de paso elevada
Las curvas permitían una velocidad de paso elevada

Aprovechando las características digitales de mi cámara he extraído estas fotos del vídeo, las he capturado en la pantalla de mi ordenador y, aunque son de menor calidad que las de papel, espero que sirvan para ilustrar adecuadamente este reportaje y que el lector pueda hacerse una idea de las características y del estado actual de este lugar histórico del automovilismo catalán.

Al regresar a casa me pregunté por qué, sabiendo el interés que al parecer estan despertando estas instalaciones entre los aficionados a los clásicos del motor, los propietarios no han considerado la posibilidad de explotarlas con fines turísticos.

En su interesante obra citada anteriormente, Antoni Mirabent i Muntané, describe con todo lujo de detalles las circunstancias de la construcción del circuito, su ubicación e incluso los materiales empleados. Son testimonios particularmente valiosos los comentarios de los arquitectos y de los periodistas de la época, como Co de Triola, presidente del sindicato de periodistas, que destacaba los ideales y los objetivos de los promotores del circuito: "El autódromo nos sugiere la idea de una escuela. Una escuela de alta educación. Un gran laboratorio donde se trabaja concienzudamente en busca de los conocimientos necesarios para conseguir una mejora general. ... Todo servirá, después de una meticulosa observación, para una mejora en la evolución y progresión de las ideas".
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