En contra de lo que pudiera suponerse al mirar esta foto, el Biscuter, fabricado en España con licencia Voisin, no era un coche de niños, sino un auténtico vehículo para adultos. El buen tiempo y su tamaño reducido permitían una utilización confortable para desplazarse de la ciudad a las playas vecinas. El Biscuter no tenía cristales laterales y la rudimentaria capota, cuya colocación era muy simple y rápida, servía más para protegerse del sol que de la lluvia.
Algunos historiadores han considerado al Biscuter, con su motor de dos tiempos de típico pistoneo, como el pionero de la motorización en España, ya que precedió al famoso
Seat seiscientos.
Biscuter
A pesar de su mecánica más bien modesta, el Biscuter
se adaptaba bien a todas las situaciones y también se
fabricó una versión comercial, popularmente conocida
como "rubia", que recuerda a los modelos británicos
"woody", haciendo alusión a los marcos de madera de la
carrocería visibles exteriormente.
Mi padre adquirió un Biscuter de este tipo en los años
cincuenta, que prestó un excelente servicio en su
comercio para la distribución urbana de mercancías,
pero que servía igualmente para los desplazamientos
familiares. Estos coches han ido desapareciendo hasta
convertirse en ejemplares raros e incluso han llegado a
exhibirse en museos, como en el Bruce Weiner de los
Estados Unidos.
Desgraciadamente, el Biscuter de estas imágenes
desapareció, pero los agradables recuerdos que me trae
en relación con aquella época me han hecho adquirir
recientemente un modelo "zapatilla", que he restaurado
y utilizo en mi tiempo libre.
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Manuel Olivé Sans realizó este modelo a escala 1/20 que, sin duda, multiplica por muchas veces el valor del original. (© Imagen por gentileza de la Fundación Manuel Olivé Sans) |