El coche a la vista de los lectores es un Ford modelo "A", Tudor Sedán de 1928, que fue localizado en Gijón (Asturias).
El Ford "A" fue diseñado por Edsel Ford, el hijo de Henry Ford, aquel que decía que los clientes podían elegir el color del coche, siempre que fuera negro. El "A" fue el sustituto del Ford "T" y tenía la difícil misión de reemplazar al que fue, bajo cierto punto de vista, el mejor coche de la historia del automóvil, si tenemos en cuenta las condiciones sociales y técnicas de su época y el significado que alcanzó en la motorización, no sólo de Norteamérica, sino del mundo, ya que del "T" se fabricaron nada menos que 15.000.000 de unidades, cifra que muy pocos coches en la historia han superado, con excepción del Volkswagen escarabajo, que superó los 20.000.000 de ejemplares.
El "A" alcanzó su cometido, resultando ser un coche magnífico bajo muchos puntos de vista. El coche estuvo en producción desde 1928 hasta 1931, cuando fue sustituido a su vez por el Ford "B", más moderno en líneas y motorización. Entre los coches fabricados entre los periodos 1928-1929 y 1930-1931 existen algunas diferencias, tanto estéticas como técnicas. Los coches construidos en Europa son de una potencia ligeramente inferior que los americanos, debido a la política de cargas fiscales en la época.
Dispone de un motor de cuatro cilindros en línea, cubica 3.100 cc y entrega una potencia de 17 cv, con propulsión trasera, suspensión por ballestas y frenos de tambor en las cuatro ruedas. Tiene tres marchas adelante y una hacia atrás. La instalación eléctrica es de 6 voltios.
El coche objeto de este artículo llegó despiezado a Barcelona, realizándose el transporte por vía marítima, y fue ensamblado en una planta de montaje que Ford tenía en Barcelona en aquella época, situada en la Avenida Icària, de Pueblo Nuevo. Esta industria se convertiría luego en la planta de camiones y tractores agrícolas Ebro. Este detalle es poco conocido por los aficionados y conviene destacarlo en relación con la historia en España de Ford.
La mascota es un detalle de origen y representa
una codorniz en vuelo.
El coche fue matriculado por primera vez en Barcelona, el 18 de junio de 1928, con el número B-31.100. En la actualidad tiene la certificación y documentación de Vehículo Histórico (VH). Su número de motor es el 114.415 y según documentos de la fábrica fue montado durante los meses de abril-mayo de 1928. A pesar de su matrícula en Barcelona, su primer propietario residía en Tarazona (Zaragoza), luego tuvo otros dos propietarios también en Tarazona (Zaragoza) y posteriormente el coche residió en Aldehuela de Calatañazor (Soria), en Vigo (Pontevedra), donde tuvo dos propietarios, y desde 1998 encontró paradero en Gijón (Asturias).
Finalmente, "el abuelo" ha vuelto a casa en Barcelona, por donde llegó al viejo continente, donde espero aún disfrute de muchos años de uso.
El segundo propietario de Vigo, no queriendo malvender el coche o tal vez para que no fuera requisado durante la guerra, lo tuvo más de 40 años totalmente desmontado y guardado en cajas de madera en un rincón de almacén, hasta que uno de los hijos decidió emprender la tarea de reconstruirlo de nuevo.
Como puede apreciarse, el estado actual del coche es impecable. Es de color azul muy oscuro y los pasos de rueda están pintados en negro.
De este modelo se fabricaron 20 carrocerías diferentes, por ejemplo, Roadster, Convertible Sedán, Phaetón Coupé, Cabriolet, Tudor Sedán de 2 puertas o Fordor Sedán de 4 puertas. Incluso con esta plataforma llegaron a fabricarse pequeños camiones Pickup.
El coche de este reportaje es un modelo Tudor Sedán de 2 puertas.
El Ford de nuestro reportaje demuestra su buen estado de marcha
y participa en numerosas reuniones de coches clásicos.