SEAT
Seat 600
El Seat 600 encontró su origen en el Fiat 600.
Comparando ambos modelos es muy difícil establecer
diferencias.
Fiat fue la primera palabra que pronunció Dios, señalando así a
los hombres del modo más expreso e inequívoco que el camino de la libertad
pasaba por la automoción. Así lo entendieron al menos los treinta accionistas
que en 1899 constituyeron la "Società Anonima Fabbrica Italiana Automobili
Torino", cumpliendo el mandato divino de llevar a sus semejantes por el camino
de la felicidad sobre ruedas.
Seat se inspiró de todos los
detalles, mecánicos y de diseño, de Fiat.
Motor de un Fiat 600 de 1956 en estado
original.
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Copia de un contrato original de compra de un Seat 600
de 21 de enero de 1959, cuando el coche costaba 70.000
pesetas que había que pagar por adelantado.
El coche debía entregarse entre los 30 y los 90 días
de haberse hecho efectivo el pago y no podía comprarse
otro Seat hasta pasados dos años.
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Los automóviles quedaban sujetos a requisa militar.
Esta cartilla pertenecía al Seat 600 con el número de
bastidor 100.106-417.263.
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En España, la democratización del automóvil llegaría como un
regalo caído del cielo con la "Licencia Fiat" para fabricar sus productos
amparados por la marca Seat, cuyo modelo más popular sin género de dudas fue el
Seiscientos, que tomó este nombre celebérrimo de la cilindrada de su motor de
cuatro cilindros, montado en posición trasera y refrigerado, es un decir, por
agua. A través de los años, el popular Seiscientos demostraría ser de una
robustez y fiabilidad inauditas, soportando ejemplarmente las intervenciones
mecánicas de aficionados, profesionales y simples conductores que, con una idea
genial o sencillamente con ganas de improvisar, pasaban su tiempo libre
cambiando bujías, ajustando manguitos, limpiando platinos, tensando cables,
puliendo cromados, abriendo culatas, esmerilando válvulas o cargando baterías,
no sólo en sentido eléctrico, sino en la más amplia acepción del término.

Ventura & El Burladero, por gentileza de La Vanguardia
El 600 fue para las familias españolas una especie de sarampión
benigno, que casi les era obligatorio pasar para salir revitalizadas de la
experiencia y poner alas mecánicas a sus deseos ilimitados de movilidad.
Se ha dicho y escrito prácticamente todo sobre el Seat 600 y
los lectores no andarán escasos de documentación en la materia. Sin embargo, Al
Volante no podría sustraerse a este merecido homenaje que incluye recuerdos y
testimonios, experiencias, fotos y anécdotas de la más diversa procedencia.
Algunos 600 se han conservado en perfecto estado y llaman
la atención aparcados en la calle de cualquier ciudad.
El 600 sirvió de banco de pruebas y contribuyó al desarrollo de la
investigación en el ámbito energético y a la puesta a punto de nuevos
combustibles que hubieran podido terminar con las crisis y carestías de los
productos petroleros. Así lo analiza y corrobora este valioso testimonio
de un, por aquel entonces, joven ingeniero químico:
"Sirviéndome del motor de mi Seat 600 D de color blanco matriculado en
Barcelona, hace algún tiempo hice experimentos de sustitución de la
gasolina como combustible en un motor de explosión. Tenía el propósito de
paliar, con mi fórmula secreta, la penuria petrolera en la Península
Ibérica y quizá disminuir la dependencia de todo Occidente de las
importaciones y compromisos con los países árabes A grandes rasgos, mi
fórmula consistía en preparar en mi laboratorio mezclas de xileno, metanol
y tolueno que resultaban más baratas que la gasolina de 85 octanos, a
sabiendas de que su uso era ilegal, pues los componentes que utilizaba
estaban exentos de los impuestos sobre la gasolina.

Seat 600 y 1400C saliendo de fábrica.
Foto por cortesía de Seat
El motor del 600, gracias a su baja relación de compresión, puede quemar
todo lo que se le ponga por delante sin problemas de picado de bielas,
aunque en ausencia de plomo tetraetilo la combustión no es óptima.
También mezclé en alguna ocasión metanol con gasolina en distintas
proporciones, pues como buen aficionado a la aviación sabía que, durante la
Segunda Guerra Mundial, los cazas en situaciones de emergencia inyectaban en
los cilindros una mezcla de agua y metanol, obteniendo una potencia
suplementaria que sólo era utilizable unos instantes, ya que si se
prolongaba podía romper el motor.
 Seat 600 D - 1968 #BA-342339 |
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 El Seat 600 ha merecido la atención de los filatélicos en este sello emitido en 2001. Imagen por gentileza de Correos |
Por desgracia, mis experimentos con el 600 no resultaron del todo
satisfactorios, pues la estequiometría de la combustión requería un ajuste
en la carburación o, dicho para los profanos en otras palabras, la cantidad
de aire requerida para quemar el metanol era menor que la necesaria para la
combustión equivalente de la gasolina.
| Uno de los primeros Seat 600 saliendo de fábrica. Foto por cortesía de Seat |
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Seat también fabricó una versión descapotable del 600. Foto por cortesía de Seat |
A la sazón, mis recursos económicos eran bastante escasos y aún estaba
pagando las letras del 600. Recuerdo algunos viajes con mi novia, que me ayudaba a cargar con un bidón de metanol cuyo contenido íbamos mezclando con gasolina, logrando así un ahorro de dinero sustancial que luego gastábamos
en algún restaurante de los que no podíamos frecuentar habitualmente. El
motor del 600 lo aguantó todo y contribuyó a los ahorros que nos permitieron
celebrar la boda.
| El Seat 600 ha sido inmortalizado en algunas miniaturas de impecable factura, como esta reedición de un modelo original de Solido a escala 1/43. |
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Otra interesante miniatura de plástico inspirada en el 600, fabricada por el juguetero Hnos Payá, de Ibi. El juguete está motorizado con un mecanismo de fricción a las ruedas traseras. |
En recuerdo de aquel motor trasero, ahora tengo un Porsche cuya arquitectura
es a grandes rasgos similar, pero en el fondo sigo añorando el 600, ya que
no me atrevo a someter al Porsche a los mismos experimentos de que fue
víctima sufrida el pequeño Seat".
| Los entusiastas y usuarios del 600 pronto crearon su club. |
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El modesto motor trasero conoció muchas soluciones técnicas para mejorar sus prestaciones. En la foto, un motor de 600 preparado. |
Además de sus evidentes aptitudes mecánicas, algunos lectores
descubrieron al emprender su andadura automovilística el amplio abanico de
posibilidades que ofrecía el 600 e hicieron sus "primeros ligues en el asiento
delantero, superando hábilmente los obstáculos que suponían la palanca de
cambios y el freno de mano en un espacio tan reducido". Es cierto que para
algunos menesteres, el asiento trasero ofrecía una comodidad mejorada, en el
caso de que no se hubiera desmontado para aumentar la capacidad de carga del
pequeño utilitario.
Desde época temprana, en programas de televisión, los expertos
recomendaban "métodos caseros para soluciones de emergencia aplicadas al 600".
En una ocasión, un lector las aplicó "con un éxito inmediato: era imprescindible
llevar siempre un cordel largo en la caja o, mejor dicho, funda de herramientas.
En una ocasión, viajando por los Pirineos, se rompió el cable del acelerador. El
remedio consistía en levantar un poco la tapa del motor y atar el cordel al
muelle del gas, pasándolo por la ventanilla del acompañante, que siguiendo mis
instrucciones, se encargaba de dar gas, tirando o aflojando el cordel. Aunque
parezca raro, este simple y barato procedimiento permitía completar largos viaje
de regreso a la espera de una visita al taller".

La versión Abarth hacía soñar a los aficionados, pero
quedaba fuera del alcance de la mayoría.
Un conductor avezado explica su depurada técnica para paliar
las averías sobre la marcha: "En una ocasión se rompió el embrague, pero gracias
al escaso tráfico pude regresar a casa sin servirme del pedal izquierdo. Para
arrancar, usaba el motor de arranque con la palanca de cambios previamente
situada en tercera y, aunque al iniciar la marcha el coche daba algunos saltos,
conseguí volver a mi casa después de recorrer más de 50 kilómetros sin cambiar
de marcha, de modo que conocí mi primer coche automático de cambio fijo sin
embrague".
Sorpresas tan desagradables como una rotura de los frenos al
entrar en un cruce, podían resolverse con buenos reflejos "utilizando el freno
de mano".
Son muchos los testimonios que apoyan que "gracias a la
sencillez mecánica del 600, a pesar de los fallos era posible continuar sin
quedarse tirado en plena carretera y recurrir a una humillante grúa".
| Las preparaciones de Carlo Abarth siguen siendo muy apreciadas. |
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Algún lector perspicaz podría decirnos cuál era el signo del zodiaco de Carlo Abarth. |
Hoy podría parecernos que el uso del 600 era eminentemente
urbano. Sin embargo, es más cierto que sirvió sin protestar en los viajes más
largos que imaginarse puedan, como recuerda un lector amante de los largos
recorridos: "En una ocasión viajamos a Bélgica en el 600 de un amigo, en la
actualidad campeón del mundo de velocidad FAI, para participar en los
campeonatos de Europa de aeromodelismo que se celebraban en Namur. Al pasar por
Perpignan, fuimos embestidos por un camión francés en una colisión en cadena,
quedando la chapa de nuestro coche doblada, rozando con el mecanismo de las
correas del ventilador, pero sirviéndonos de una palanca pudimos reducir la
presión ejercida sobre las partes en fricción y regresamos a velocidad
moderada".
| El Abarth circulaba con el capot trasero levantado parcialmente para mejorar la refrigeración del motor. Los optimistas opinaban que el efecto aerodinámico procuraba también una mejor adherencia del tren trasero, de modo que quienes sólo tenían el modelo de serie también montaron fijaciones similares para dar al coche un aspecto más deportivo con poco dinero. Vista de un motor modificado. |
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El aumento de la velocidad exigía un equipo suplementario de faros para incrementar la visibilidad nocturna. Los primeros 600 equipados de baterías de 6 voltios adolecían en particular de faros poco potentes. Las versiones más recientes tenían ya baterías de 12 voltios montadas en origen. |
El carburador de simple cuerpo limitaba la potencia, pero
también moderaba el consumo. Además, no tenía los problemas de ajuste ni las
complicaciones de los de doble o cuádruple cuerpo, casi imposibles de acompasar.
En un correo recibido por la redacción, se destaca esta sencillez de
utilización, ya que "mi 600 tiraba a buen ritmo incluso pendiente de ajustar la
carburación y era frecuente salir de viaje sin preocuparse de una puesta a
punto".
Las deficiencias de refrigeración de los primeros modelos,
reconocibles por sus intermitentes cromados encima de las aletas delanteras,
obligaron a los usuarios a adoptar las soluciones más dispares, de las que soy
testigo por mi temprana experiencia a bordo del primer 600 de la familia. Por su
parte, un médico amigo nuestro, conocedor del funcionamiento de las válvulas
mitral y tricúspide, decidió desmontar el termostato y a partir de entonces el
coche no se calentaba o, al menos, no se le volvió a encender la incómoda
lucecilla roja que informaba de la anomalía.
| Al 600 se le confiaron las tareas más diversas, incluso el duro trabajo de grúa. |
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El modesto latin lover local se las arreglaba para pasear a las turistas en su 600 descapotable. |
En relación con este problema recalcitrante, debido en parte a
la posición trasera del motor y al escaso flujo de aire que recibía el radiador,
un lector recuerda "que era un problema endémico del 600. Con el fin de evitar
las quejas de los sufridos usuarios, Seat decidió suprimir la aguja de la
temperatura del agua, sustituyéndola por una luz roja en el salpicadero. Como la
solución no era de mi agrado, volví a instalar la dichosa aguja por mi cuenta, aguja
que viajando a Zaragoza atravesando los Monegros en pleno verano jamás bajaba de
la zona roja".
Un estudiante de inglés que viajaba con su profesora, según
afirma "de nacionalidad estadounidense," consiguió recalentar el motor "a punto
de terminar con la junta de culata, pero a base de añadir agua de trecho en
trecho pude continuar hasta el taller más próximo".
| Un seiscientos de segunda generación. Obsérvese que el intermitente en la parte superior de la aleta delantera ha desaparecido y aparece uno nuevo en el lateral con una barra horizontal niquelada. Los parachoques tienen ahora una protección de caucho. |
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La fábrica puso en el mercado una versión de cuatro puertas, el 800, en un intento de mejorar el acceso a las exiguas plazas traseras, que no obstante permitían que la familia viajara reunida. |
Entre los admiradores de la marca, corre el rumor de que "Seat
compró una partida errónea de poleas de mayor diámetro que el necesario, de
manera que el ventilador no giraba a las revoluciones apropiadas". Los más
meticulosos han llegado al extremo de medir la polea en cuestión para verificar
el viejo error.
Con su comportamiento típico, semejante al de los auténticos
deportivos con motor trasero, el 600 ha servido de escuela a los amantes de la
velocidad y los rallys, con sus espectaculares derrapajes fáciles de controlar,
eso sí, gracias a los desvelos "del ángel de la guarda, que casi siempre y salvo
dolorosas excepciones, se portó generosamente con los aficionados".
| Los accesorios y logotipos para embellecer tu 600 no escasean en el mercado. |
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Publicaciones técnicas, catálogos y libros de taller del 600. |
Los primeros viajes turísticos son ampliamente rememorados y
suelen permanecer entre los recuerdos más evocadores de la época: "Con el 600
viajé varias veces a Altea, algunas a Madrid y un verano recorrí todo el norte
de España, llegando hasta Galicia y atravesando las encrucijadas del País Vasco,
de gran belleza natural. También viajé en varias ocasiones por Andalucía y
Cuenca, donde visité la remota Ciudad Encantada. En ninguno de estos viajes tuve
problemas mecánicos, a pesar de que siempre iba con el acelerador pisado a
fondo".
Para los amantes de las cifras y la economía, no faltan las
referencias numéricas: "El 600D (
foto en blanco y negro en la cabecera), de
color blanco, si no recuerdo mal, me costó unas 88.000 pesetas, que pude pagar
sin recurrir a las archisocorridas letras. Luego, lo vendí a mi cuñado por
10.000 pesetas, habiendo totalizado algo menos de cien mil kilómetros. Entonces,
el coche ya presentaba los primeros achaques de corrosión en los bajos, pero
ningún defecto mecánico".
| Seat 1400C, el hermano mayor del 600. Foto por cortesía de Seat |
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Los últimos 1500 incorporaron una calandra de cuatro faros, que los hacen fácilmente reconocibles frente a los 1400C. |
Seat 124
A pesar de sus excelentes cualidades ruteras, su
fiabilidad y economía de utilización, el 600 también
tenía evidentes limitaciones. Su potencia y velocidad
limitadas y su reducida habitabilidad harían que
surgiera una demanda de modelos superiores cada vez
más acusada.
Fiat primero y Seat inmediatamente después pusieron
en el mercado el 124, que con un cero detrás casi
representa la cilidrada de este modelo. Con una
arquitectura clásica, motor delante y árbol de
transmisión al eje trasero, cuatro puertas, generosa
superficie acristalada y maletero razonablemente
espacioso, el 124 procuraba un cómodo acceso incluso a
las plazas traseras y una buena visibilidad en todas
direcciones.
El 124 no sólo se mostró robusto en uso cotidiano,
sino que las versiones especiales que se sucedieron
compitieron con éxito en todos los frentes con marcas
de mayor tradición y experiencia en el terreno
deportivo.
| Seat 124-1430 |
|
124 y molinos de viento |