El Seat 1400 fue el primer resultado de la
colaboración entre Fiat y
Seat para fabricar
automóviles de turismo en España.
Exteriormente, como sucedería en los modelos que
seguirían, ambos coches, Fiat y Seat, eran exactamente
iguales salvo algunos detalles de acabado,
embellecedores o luces traseras, por ejemplo.
A pesar de disponer de una mecánica modesta, la
carrocería era muy sólida y bien terminada, con
detalles dignos de otros coches de superior categoría.
La calandra y los parachoques no tenían nada que envidiar,
por la proliferación de cromados, a otros coches de
precio muy superior.
El Seat 1400 demostró su fiabilidad al convertirse en
uno de los modelos preferidos por los taxistas, que
realizaban cientos de miles de kilómetros sin averías
y con unas operaciones de mantenimiento que se
limitaban a cambios de aceite y engrase de las piezas
sometidas a fricción.