Los comienzos de Diego Serrano en la pintura relacionada con el automóvil se remontan a los años ochenta, cuando decidió compaginar sus conocimientos de pintura con su pasión por el automóvil.
En sus primeros cuadros destaca su estilo hiperrealista, donde disfrutaba con cada pincelada para realzar los reflejos de las carrocerías y de los cromados. Más adelante imprimió movimiento a sus automóviles, evolucionando sus imágenes hacia formas de expresión impresionistas, que caracterizan su estilo actual.
Rudy Caracciola pilotando un potente Mercedes-Benz de entreguerras.
El pintor se aventura en todos los aspectos relacionados con la competición, pero tal vez se deja seducir en particular por los coches clásicos y los de Fórmula 1, en los que también incluye coches de actualidad.
El italiano Bandini en una colorista interpretación recreando una escena
de competición en Fórmula 1.
Sus rasgos pictóricos van desde los tonos en blanco y negro a los sepia, reflejando en ellos los matices de las fotografías antiguas en blanco y negro amarilleadas por el tiempo. También le entusiasman los contrastes de color, al mezclar en un solo cuadro zonas realista con detalles impresionistas. A lo largo de su trayectoria ha encontrado marcas que le han impactado al reflejarlas en los lienzos, como Ferrari, Bentley, Jaguar, Aston Martin, Pegaso y, en general, los clásicos españoles.
Utiliza el óleo, aunque recientemente suele mezclarlo con pinturas acrílicas, obteniendo resultados con gran fuerza de color.
Vista frontal de un imponente Lagonda detenido en boxes.
Entre sus encargos, destacan realizaciones para pilotos de renombre, como Fernando Alonso, Alex Criville, Carlos Sainz, Fermín Vélez, Angel Nieto, Marc Gené, Pedro de la Rosa y otros.
Acepta pedidos para carteles anunciadores de eventos del motor o calendarios monográficos.
Tazio Nuvolari en su Alfa Romeo de la escudería Ferrari.